miércoles, 9 de mayo de 2018

Cuatro motivos por los cuales el ejercicio es importante para tu salud


Puedes mejorar la salud cardiovascular con el ejercicio. Esto son algunos beneficios específicos al ejercitar el corazón y el sistema cardiovascular.

Es común que cuando se trata de estar en forma, piensas sobre cómo luce el cuerpo en el exterior. Los cambios que obtienes en el exterior como resultado del aumento en actividad física usualmente son el factor principal de motivación que pone a las personas en movimiento. Las personas desean ver los resultados de su arduo trabajo en la báscula y en el espejo. La idea de tener una cintura más delgada o piernas más delgadas, a menudo hace que las personas se levanten del sofá al gimnasio. Sin embargo, ¿qué si te digo que la verdadera belleza y los beneficios que ofrece la condición física se encuentran debajo de la superficie?

Ya he compartido que los cambios externos por un estilo de vida activo y saludable suceden lentamente. Pero, muchos cambios que suceden en el interior del cuerpo en realidad comienzan tan pronto empiezas una rutina de ejercicios. Yo creo que los beneficios de tener un corazón en forma y cambios positivos en el interior del cuerpo sobrepasan los cambios que vemos en el exterior. 

Lo básico de los ejercicios cardio
El ejercicio cardiorespiratorio (también conocido como “cardio”) es el término que se usa para describir los ejercicios que hacen trabajar al corazón y al sistema cardiovascular. Este sistema tiene que trabajar todo el día, todos los días, para poder mantenernos vivos. Yo describo el ejercicio cardio simplemente como el movimiento que hace trabajar más a este sistema. Los ejercicios como correr, andar en bicicleta y nadar, son todos ejemplos de ejercicios cardio. En mi opinión, deberíamos de cambiar cardio a “entrenamiento para fortalecer el corazón” ya que el corazón es un músculo y el ejercicio ayuda a mejorar la habilidad del corazón para el bombeo de la sangre.
Aquí te explico algunos de los beneficios internos que ofrece el ejercicio cardio. 

Frecuencia cardiaca en reposo más baja El corazón tiene que trabajar más durante el ejercicio al bombear sangre a una frecuencia más rápida. Como resultado, se hace cada vez más eficiente en el bombeo de sangre en general. Esto puede hacer que las actividades cotidianas parezcan ser más fáciles con el tiempo ya que el corazón necesita trabajar menos para sobrellevarlas. Usualmente puedes ver este cambio en una frecuencia cardiaca en reposo más baja. 

Pérdida de peso
Cuando aumentas el nivel de actividad con los ejercicios cardio, el cuerpo tiene que quemar más combustible para poder cumplir con la demanda de energía. La grasa almacenada es la fuente principal de combustible para el ejercicio cardio prolongado. Este aumento de gasto de energía, en combinación con un consumo reducido de calorías, puede conducir a una pérdida de peso significativa. 

Reducción de estrés
El ejercicio cardio promueve la producción de neurotransmisores en el cerebro que te hacen sentir bien, conocidos como endorfinas. Esta función a menudo se conoce como “euforia del corredor”, pero el jugar tenis o hasta caminar también pueden contribuir para la misma sensación. El ejercicio cardio usualmente puede sentirse como la meditación en acción. Cuando comienzas a ejercitar y enfocarte en lo que estás haciendo, podrías reducir el nivel de estrés. Como resultado, una vez que termines, a pesar de que te sientes cansado físicamente, te sentirás mentalmente rejuvenecido.
Existen tantas buenas razones para incluir el cardio en tu rutina actual. La más importante es porque es bueno para el corazón.

Redactado por Samantha Clayton, AFAA, ISSA Directora Senior de Educación Física Mundial. Samantha es Directora de Educación Física en Herbalife.

5 maneras de intensificar tu rutina de ejercicio


¿Eres una de las personas que se deprime cuando los días fríos y los anocheceres tempranos comienzan a aparecer a medida que los meses de otoño tocan nuestra puerta? Si eres una de estas personas, supera la tristeza de decirle adiós al verano comprometiéndote a tener un estilo de vida más activo.
Realizar ejercicios estructurados diarios pueden ayudarte a optimizar tus tareas físicas y aquellas que no lo son, porque los beneficios del ejercicio van más allá de lo físico. La actividad física estimula la liberación de endorfinas, como dopamina y serótina en el cerebro. Estas son las hormonas naturales que hacen que te sientas feliz y más productivo. A medida que se termina el verano y se acerca el invierno, es importante que encuentres maneras de mejorar tu estado de ánimo, y creo que no existe una mejor forma que intensificando tu rutina de actividad física.
El hacer ejercicio de forma regular puede mejorar el bienestar emocional e impactar de manera positiva la salud mental. La cantidad de beneficios relacionados con el cerebro y el ejercicio regular son muchos, incluyendo una mejora en la estructura cerebral, las funciones del cerebro, la cognición, la memoria y la habilidad de hacerle frente al estrés.
“Este es el mejor momento para aumentar tu actividad física”
 Los meses de otoño anuncian el estrés que está por venir debido a las fiestas de fin de año, y por lo general, la temporada de fiestas incluye muchas comidas poco saludables. El aumento del estrés, combinado con el acceso a más comidas poco saludables, pueden producir aumento de peso o hacer más difícil perder peso. Encontrar tiempo para actividades es más importante durante esta temporada del año. Aumentar tus rutinas de ejercicio durante los periodos de estrés te permitirá reorganizarte, enfocarte en ti y te permitirá comenzar a trabajar en tus resultados.
Estás son cinco maneras de aumentar tu rutina de ejercicio.
Aumenta tu tiempo de ejercicio: Pasa unos minutos extras en el gimnasio para asegurarte de que estás haciendo una rutina completa y desafiante. El tener de 10 a 20 minutos extras para tu rutina de ejercicio te hará sentir menos apurado y te dará la oportunidad de completar un entrenamiento más desafiante y equilibrado. Hacer tiempo para completar una sesión de ejercicio que contenga un calentamiento y enfriamiento apropiados es una buena forma de perfeccionar tu rutina personal.
Entrena con un amigo: Haz que el tiempo en el gimnasio sea un poco más divertido y social por unas semanas, y entrena con un amigo o únete a un grupo. Es más fácil permanecer motivado cuando tienes un amigo a tu lado para empujarte hasta el final.
Haz ejercicio al aire libre: Durante esta temporada del año, la temperatura puede estar enfriando, pero si vistes la ropa apropiada, puedes disfrutar del aire frio y fresco; además, un cambio de paisaje puede mejorar tu estado de ánimo.
Mezcla tu rutina: Intenta una rutina de ejercicio nueva para hacer que tu entrenamiento sea desafiante. Tomar una clase o darle seguimiento a una rutina de ejercicio en línea es una forma maravillosa de agregarle algo de energía a tu rutina.
Aumenta la intensidad: Si te sientes capaz, esfuérzate un poquito más en tus ejercicios, utiliza pesas más pesadas o agrega algunas repeticiones. Intentar una sesión de entrenamiento de alta intensidad disminuirá tu tiempo en el gimnasio sin impactar de forma negativa tus resultados. Es más, un entrenamiento de alta intensidad puede impulsar tu nivel de ejercicio.
Haz de tu salud mental y emocional una prioridad, y mantente comprometido a tener un estilo de vida activo y saludable, sin importar la temporada del año.

7 consejos para mejorar tus hábitos alimenticios


Aquí hay algunos principios eficaces a seguir cuando estás tratando de cambiar tus malos hábitos alimenticios.

Los hábitos pueden ser difíciles de cambiar y por eso se llaman hábitos. Cada año, muchos de nosotros intentamos cambiar algunos de nuestros malos hábitos y lo mejor que puedo hacer para ayudar a mis clientes es ayudar a priorizar y trabajar en las cosas más fáciles primero. 


Ya sea que tengas una serie de malos hábitos que cambiar o sólo uno o dos, hay algunos principios básicos a la hora de navegar a través del proceso de cambio de comportamiento. Así que, aquí hay algunos consejos para una transición más suave:

Establece tus metas de comportamiento y haz que sean razonables.
Sé específico. “Quiero estar físicamente en forma” o “Voy a comer mejor” son metas demasiado vagas. En su lugar, establece una meta de “Voy a caminar 30 minutos al día” o “Voy a empacar mi propio almuerzo dos veces por semana”.

Empieza primero con los cambios más fáciles.
Una vez que abordes esos y te sientas exitoso, te sentirás autorizado a asumir más desafíos. A medida que los pequeños cambios se convierten en permanente, comienzan a sumarse, lo que puede convertirse en grandes beneficios para la salud, también.

No pienses ‘para siempre’.
Trata de pasar el fin de semana sin exagerar o intenta tomar las cosas un día a la vez, o incluso una comida a la vez si es necesario.

Lleva un registro para que sepas lo bien que estás haciendo.
Si has estado intentando aumentar tu actividad física, mantén un registro de tus minutos o millas. Si estás tratando de reducir los dulces que comes, establecer un límite para la semana y síguelo. Y por cada pequeño éxito, date una palmadita en la espalda.

Trata de anticipar lo que podría hacerte descarrilar y planifica.
Si las fiestas son tu problema, planea comer un bocadillo antes de ir, y decide de antemano cuantas bebidas tomarás. Si sabes que va a hundir el botón temporizador de la alarma en lugar de hacer ejercicio por la mañana, coloca el despertador al otro lado de la habitación, justo al lado de tu ropa de entrenamiento.

Practica el arte de la distracción.
Cuando tengas ganas de comer algo que no deberías, di que esperarás 15 minutos antes de ceder. Lo más probable es que te ocupes haciendo otra cosa y lo olvidarás.

Observa qué es lo que desencadena tus malos hábitos y rompe la cadena.
Si la máquina expendedora en el trabajo te tienta cada vez que caminas por ahí, encuentra otra ruta para evitarla, o no lleves dinero contigo. Para detener los bocadillos nocturnos, ve a cepillarte los dientes en vez de entrar a la cocina para atacar el refrigerador.

Redactado por Susan Bowerman, M.S., R.D., C.S.S.D., F.A.N.D. & Directora de Educación y Capacitación Mundial sobre la Nutrición

¿Eliminar todos los carbohidratos y grasas? Piénsalo otra vez.


A menudo escuchamos que el primer paso para perder peso es eliminar todos los carbohidratos y grasas de tu dieta.

El mantra de “eliminar todos los carbohidratos” se repite con tanta frecuencia, que casi se ha convertido en cliché. Las grasas se han vuelto sinónimo de aumento de peso rápido y mala alimentación. Una vez que decidas comenzar un régimen de pérdida de peso, es muy probable que seas bombardeado con consejos que te dicen que debes reducir drásticamente o incluso eliminar tu ingesta total de carbohidratos o grasas.

Antes de declararle la guerra a las grasas y los carbohidratos, tómate un momento y considera lo que realmente son y lo que hacen por tu cuerpo.

Los carbohidratos son esenciales para que tu cuerpo produzca y almacene energía. Este “efecto de almacenamiento” es la razón por la cual las dietas altas en carbohidratos simples a menudo se asocian con el aumento de peso.

Las grasas también tienen sus beneficios, ya que ciertos ácidos grasos pueden apoyar la función coronaria, las funciones cerebrales, e incluso ayudar a mantener los niveles de colesterol y triglicéridos dentro de un rango saludable.

Obtén el tipo adecuado de carbohidratos
A simple vista, podría tener sentido eliminar todos tus carbohidratos con el fin de deshacerte de esa energía almacenada para que puedas llegar al reto de quemar calorías. Sin embargo, los carbohidratos son la fuente preferida de combustible de tu cuerpo. De hecho, tu cerebro y tus glóbulos rojos dependen de los carbohidratos exclusivamente como su fuente de energía. La eliminación de carbohidratos por completo privaría a tu cuerpo de este combustible vital.

Al igual que con cualquier otra cosa, la clave es el equilibrio. En lugar de temer a los carbohidratos y suprimirlos por completo, intenta consumir una porción equilibrada de carbohidratos simples junto al resto de tu dieta.

Las verduras, frutas, granos enteros y productos lácteos bajos en grasa son excelentes fuentes de carbohidratos simples o “buenos”. Estos le ayudarán a tu cuerpo con el almacenamiento de la energía que necesitas a lo largo del día.

Los carbohidratos a evitar son llamados “carbohidratos refinados”. Estos se pueden encontrar en el pan blanco, arroz blanco, pasta, pasteles, galletas y alimentos similares. Comienza con estos carbohidratos refinados para reducir tu ingesta de carbohidratos.

El tipo correcto de grasas
Obtener el tipo correcto de grasas es importante también para el equilibrio de tu nutrición. Los alimentos grasosos o fritos no son el camino a seguir cuando se trata de comer más sano. Esto, sin embargo, no hace necesariamente de la palabra “grasa”, un término al que temerle, pues algunas grasas tienen su espacio en un plan nutricional saludable.

Mientras que una dieta alta en ciertas grasas hará que sea difícil perder peso, la adición de ácidos grasos omega-3 puede apoyar al corazón, el cerebro y otras funciones. Trata de añadir a tu dieta más salmón, aceite de oliva, aguacates o nueces, así como un suplemento de omega-3.

Todo es cuestión de equilibrio
Es importante tener en cuenta todas estas ideas antes de embarcarse en cualquier dieta basada en “suprimir todos los carbohidratos” o “eliminar las grasas”. Una reducción en los carbohidratos refinados, ciertamente será benéfica en tu programa de pérdida de peso, pero ante todo, no prives a tu cuerpo de los beneficios de los carbohidratos simples, ya que tu cuerpo necesita la energía que obtiene de ellos, así como de los ácidos grasos para tu salud en general.

La próxima vez que te digan que la única manera de perder peso es eliminar todos los carbohidratos o llevar una alimentación sin grasa, detente a pensar en lo que eso significa. Reflexiona sobre el papel que juegan los carbohidratos y las grasas en tu dieta y en tu salud en general y, a continuación, considera avanzar con un enfoque más equilibrado en tu rutina de pérdida de peso.

La salud digestiva: un asunto de equilibrio


Sabemos que nuestra alimentación es fundamental para estar saludables, pero ¿qué tanto cuidamos realmente la salud digestiva? Nuestro sistema digestivo tiene una tarea titánica, ya que como explica Susan Bowerman (MS, RD, CSSD, CSOWM, FAND), Directora de Educación y Capacitación Mundial sobre la Nutrición en Herbalife, “analiza todos los alimentos que ingieres para distribuir los nutrientes y la energía a tu cuerpo”. Así que no solo es responsable de que tengamos combustible para vivir, sino que también es crucial en nuestro estado de ánimo.

Existen varios factores que influyen en el funcionamiento de nuestro sistema digestivo:

• La calidad de los alimentos
• Las porciones
• El tiempo que tomamos para cada comida

Por eso debemos evitar saltarnos comidas, comer demasiado rápido o tener una comida muy abundante. Esto puede desequilibrar el proceso y provocarnos gases, acidez o estreñimiento.

Para evitarlos, basta con estar conscientes de lo que comemos, es decir, prestar atención a por qué comemos, cuánto, cómo y en qué tiempo. En consecuencia, disfrutaremos la comida, aprenderemos a satisfacer el apetito con porciones adecuadas, tendremos más control de las calorías consumidas y daremos tiempo al sistema digestivo para digerir los alimentos apropiadamente.

Adicionalmente, si hacemos ejercicio, también aportaremos a la salud digestiva, ya que al contraer los músculos e intensificar la respiración, también se contraen los músculos intestinales y, por lo tanto, se favorece el tránsito intestinal.

Algo que suele sorprender es que existe una conexión especial entre nuestro cerebro y el aparato digestivo, que hace que sintamos malestar estomacal cuando estamos estresados, enojados o ansiosos, y por lo que se le conoce como “segundo cerebro”. Estas señales que van del cerebro al sistema digestivo también corren en sentido contrario para indicar, por ejemplo, que tienes apetito (si no has comido) o que comiste algo que no debías.

Escuchamos constantemente que para tener salud digestiva, también debemos consumir fibra, pero quizá falte precisar que si queremos beneficiarnos, también debemos beber suficientes líquidos y que existen dos tipos de fibra con distintas funciones:

• La fibra insoluble es aquella que no se disuelve en el cuerpo, pero absorbe agua y se expande. La encontramos en verduras, salvado y granos enteros, y ayuda a tener un tránsito regular, o sea, a evitar estreñimiento.
• La fibra soluble es aquella que se espesa y se hincha cuando entra en contacto con el líquido. Puedes hallarla en manzanas, naranjas, zanahorias, papa, avena, cebada y frijol, y te ayuda a sentirte satisfecho. Además de actuar también como prebiótico, favoreciendo la población de bacterias benéficas en tu aparato digestivo.

Por último, hablemos del microbioma intestinal, que es todo un ecosistema viviendo dentro de ti y compuesto por trillones de diversos microorganismos como bacterias, virus y hongos. El microbioma ayuda a:

• Descomponer la fibra dietética y extraer nutrientes de los alimentos.
• Mantener alejados agentes externos que pueden enfermarte.
• Producir varias vitaminas esenciales.

Algunos de los microorganismos que forman parte del microbioma intestinal son llamados probióticos, mismos que ingieres en tus alimentos y que ayudan a mantener un equilibrio en las bacterias de tu sistema digestivo. Una de las cepas de este tipo de bacterias más comunes es la lactobacillus acidophilus,  que se encuentra en alimentos fermentados como el yogur, miso o tempeh (productos derivados de la soya), en alimentos encurtidos como los pepinillos, chucrut o kimchi (col fermentada), y en suplementos dietéticos probióticos.

Esperamos que estos consejos te sean útiles al elegir los alimentos para una dieta equilibrada. ¡Cuida tu salud digestiva y mantén tu bienestar!

5 bocadillos de 150 calorías o menos


La temporada de las fiestas no estaría completa sin la comida festiva. De por sí, es difícil evitar las deliciosas tentaciones, y mucho de lo que nos ofrecen no es lo más saludable.
Pero existen maneras de ayudar a resistir los antojos y mantener los hábitos alimenticios saludables. Te presentamos cinco bocadillos ideales para satisfacer los antojos sin tener que contar las calorías.
• Barras de Proteína: Existen muchas barritas para elegir un bocadillo de 150 calorías o menos. Para tener más energía, busca las barritas que contengan algo de proteína, un promedio de 10 gramos es una buena meta.
• Vegetales y humus: 1/3 taza (80 g) de humus + pepino, zanahoria, pedacitos de apio. Aproximadamente 150 calorías y 6 gramos de proteína.
• Camarones + salsa de cóctel: 3 oz (85 g) de camarones enteros cocinados sumergidos en 3 cucharadas de salsa o salsa cóctel. Aproximadamente 150 calorías y 20 gramos de proteína.
• Ensalada de quinoa rápida: Mezcla ½ taza (90 g) de quinoa fría con ¼ taza (30 g) de vegetales en pedacitos y perejil + 1 oz (30 g) de queso feta sin grasa. Rocía con jugo de limón y agrégale sal y pimienta. Aproximadamente 150 calorías y 16 gramos de proteína.
• Salmón y galletas: Mezcla 2 oz (60 g) de salmón en lata con 1 cucharada de mostaza de Dijon. Úntalo sobre 4 galletas integrales medianas. Aproximadamente 145 calorías y 13 gramos de proteína.

Tu índice metabólico y el control de peso


Hemos escuchado mucho acerca del metabolismo, y frecuentemente atribuimos a un “metabolismo lento” nuestra incapacidad de mantener nuestro peso controlado. Descubre los factores que influyen en tu índice metabólico y qué puedes hacer para cambiarlo.
Cuando los pacientes me dicen que sus problemas de peso son debido a un “metabolismo lento”, pienso que realmente creen que su cuerpo quema calorías a un ritmo menor que el de otras personas. En sus mentes, si ellos pudieran aumentar la velocidad del proceso, sus problemas de peso estarían resueltos. Pero, ¿exactamente, qué es el metabolismo? Y más importante aún, ¿hay algo que puedas hacer para cambiarlo?

Mitos y verdades acerca del metabolismo
Realmente, el peso de tu cuerpo y tu índice metabólico están relacionados, pero quizás no de la forma que crees. En pocas palabras, el término metabolismo se refiere a todos los procesos químicos que tu cuerpo realiza diariamente para mantenerte vivo. Cuando tu cuerpo convierte las calorías de tus comidas en energía, o cuando crea químicos específicos que tus células necesitan para hacer su trabajo, estas son acciones que forman parte del proceso metabólico. Estos cientos de procesos que tu cuerpo realiza cada día conforman tu metabolismo.
Me he dado cuenta que el término índice metabólico puede confundir a muchas personas. Al escuchar la palabra “índice”, puedes pensar en “velocidad” o “ritmo”. Por lo cual, es razonable que las personas asuman que el índice metabólico se refiere únicamente a qué tan rápido (o lento) hace su trabajo tu cuerpo.
Sin embargo, tu índice metabólico –o más específicamente, la tasa metabólica de reposo– en realidad se refiere al número de calorías que tu cuerpo quema en un periodo de 24 horas, solo para mantener en funcionamiento algunos de los procesos más básicos de tu cuerpo. Estos procesos pueden ser la circulación sanguínea o incluso la respiración.
Por supuesto, estas no son todas las calorías que quemas durante un día, pero tu tasa metabólica de reposo representa un porcentaje importante. Cerca del 75% de las calorías que tu cuerpo utiliza cada día son utilizadas simplemente para mantener tu cuerpo funcionando. El resto de las calorías las usa el cuerpo durante tus actividades diarias y sesiones de ejercicio.

¿Qué factores influyen en el índice metabólico?
Los cuerpos de algunas personas usan más calorías que otras para durante estos procesos metabólicos básicos. Puede que pienses que ellos tienen un metabolismo “rápido”; y probablemente, pienses que aquellos que necesitan menos calorías, tienen un metabolismo “lento”. Pero ahora que sabes que el índice metabólico en realidad no indica la velocidad a la que quemas calorías (sino el número de calorías que quemas cada día), técnicamente no puedes hacer nada para que tu cuerpo queme calorías más rápido.
En primer lugar, veamos los factores que afectan a tu índice metabólico: te proporcionará una mejor idea sobre qué puedes hacer y qué no puedes hacer para cambiarlo.

Tamaño del cuerpo
Las personas más grandes tienen un índice metabólico más alto que el que tienen las personas más pequeñas, y esto se debe principalmente al hecho de que ellos tienen más células, y cada una realiza un trabajo metabólico. Esa es una de las razones de por qué los hombres tienen mayores índices metabólicos que las mujeres, ellos suelen tener cuerpos mayores.

Composición corporal
Un factor muy importante al momento de determinar tu índice metabólico es la cantidad de masa muscular magra que tienes. Imagina que tu cuerpo es dividido en dos partes: una parte es tu grasa y la otra es tu masa muscular magra. En otras palabras, todo lo que no es graso como huesos, fluidos, órganos y músculos. Esta masa muscular magra determina tu índice metabólico, porque cada libra de masa muscular que tienes quema cerca de 14 calorías por día, o cerca de 30 calorías por kg. En cambio, una libra de grasa solo quema cerca de dos calorías. Las células de tus músculos tienen una maquinaria mucho mayor para convertir calorías en energía que las que tienen las células de grasa. De esta forma, tiene sentido que si tu masa muscular aumenta, también aumente tu índice metabólico, porque las células de tus músculos son más activas metabólicamente hablando.

Edad
A medida que envejecemos, hay una tendencia a perder masa muscular. Hay un par de razones por las que esto sucede. Por un lado, el cambio hormonal natural puede contribuir a la pérdida de masa muscular; y el desgaste muscular que resulta del uso diario no se recupera tan rápido a medida que envejecemos. Y eso también puede contribuir a la pérdida de masa muscular. Al tener menos células musculares en general no se puede evitar quemar menos calorías durante el día 

Género
Los hombres tienen un índice mayor por dos simples razones. Ellos tienden a tener una mayor composición corporal y tienden a tener más masa muscular que las mujeres.

Reducir demasiado tu consumo de calorías
Es cierto que cuando reducimos demasiado el consumo de calorías, el índice metabólico puede que disminuya. Esto tiene sentido si lo piensas de esta forma: tu cuerpo solo está tratando de hacer el mismo trabajo metabólico con menos calorías para mantenerte vivo. En general, estas disminuciones son relativamente pequeñas, especialmente cuando las haces moderadamente, en lugar de drásticamente, cuando intentas perder peso.

¿Qué puedo hacer para aumentar mi índice metabólico?

Ahora que conoces qué factores afectan tu índice metabólico, ¿qué puedes hacer al respecto?
• Consume suficiente proteína. Tu cuerpo usa la proteína que consumes para construir y reparar los tejidos musculares. Si no consumes la proteína necesaria en tu dieta, tu cuerpo simplemente no tiene la materia prima que necesita para crear y reparar las células de tus músculos.
• Aumenta tu masa muscular. Probablemente, esta sea una de las cosas más importantes que puedes hacer, ya que al construir músculo, aumentas el índice metabólico por la cantidad de masa muscular magra que tienes, lo cual incrementa la tasa metabólica de reposo. No creas que el entrenamiento de musculación es solo para los jóvenes. Con la alimentación y el ejercicio adecuado, tu cuerpo es capaz de construir músculo a cualquier edad. 
• Incrementa tu actividad diaria. Cualquier actividad, por supuesto, quema calorías, pero eso en sí no afecta tu índice metabólico. Cuando haces ejercicio, estás usando tus músculos para mover tu cuerpo, y eso te ayuda a mantener tu masa muscular magra. Al aumentar tu actividad también puede ayudar a compensar cualquier disminución de tu índice metabólico como resultado de reducir el consumo de calorías.

Cuatro motivos por los cuales el ejercicio es importante para tu salud Fuente: Herbalife Puedes mejorar la salud cardiovascular con e...